No teníamos dinero. No hacíamos
deporte por las tardes, salvo en raras ocasiones. Nos gustaba la
música, pero no teníamos ocasión de ir a conciertos ni a
recitales. Tener una guitarra entre las manos era una suerte. No
teníamos oportunidad de ir al extranjero. Las tentativas
proselitistas de los distintos sectores de la Iglesia Católica nos
amenazaban casi todos los días. Seguíamos las tradiciones hasta que
empezamos a ser críticos. El instituto era un lugar de trabajo y de
aprendizaje. Visitábamos las bibliotecas buscando información y
lecturas. Nos divertíamos de forma bastante sencilla. De vez en
cuando, con un tocadiscos y en un garaje, organizábamos guateques
que sabían a gloria. Diseñábamos proyectos de todo tipo, algunos
de los cuales lográbamos realizar. Hicimos hasta una película. La
imaginación se desarrollaba de manera espectacular. Había
institutos de chicos e institutos de chicas, hasta que fueron mixtos,
cosa que se convirtió en una especie de revolución. La familia poco
a poco se iba convirtiendo en un núcleo de gente extraña que no
entendía nada de lo que nos pasaba. Si destacabas, alguien te elegía
para algo. Cualquier novedad era un mundo que se abría delante de
nosotros. No teníamos grandes adelantos tecnológicos. La vida era,
quizá, un tanto rutinaria, pero no nos aburríamos y teníamos ganas
de ser, de crecer y de vivir. Buenas noches.
El problema fundamental de la vida es un problema ético. ¿Cómo actuar hoy para crear un mundo más humano? ¿Cómo actuar de manera humana para crear un mundo mejor?
sábado, 2 de noviembre de 2013
Buenos días. Si no está
Alguien que te quiera te debe ayudar a
vivir, pero no debe ni puede vivir por ti,
ni puede ser tan indispensable que, si no está,
ya nada tenga sentido para ti. Buenos días.
ni puede ser tan indispensable que, si no está,
ya nada tenga sentido para ti. Buenos días.
Buenas noches de difuntos.
El 'Día de los difuntos' de los
católicos, la 'Noche de difuntos' de Halloween, la 'Noche
de los muertos' de los mejicanos. ¿Qué sentido tienen
estas celebraciones?
Como siempre, tienen el sentido que tú
quieras darle. Puedes sumergirte en la nostalgia, recordando en la
penumbra a los seres queridos que se fueron y olvidándote de que
existes. O puedes también considerar que la muerte forma parte de tu
vida, que es la parte más cierta y segura de tu vida. Como decía
Heidegger, somos seres para la muerte. Acepta que te vas a morir. No
te engañes, pero, una vez hecho esto, aprovecha la vida, vive cada
día, no desperdicies ni un minuto. La vida está para vivirla, no
para perderla en actividades estúpidas, dormitivas, anestesiantes o
que te aminoren. Llena todo lo que tengas que llenar. Disfruta de la aventura gloriosa de sentirte vivo, de sentirte viva. Vivir es urgente. Vivir es, también, un arte, el de
saber crear tu propia vida de la manera más humana posible.
Te sugiero que te lo plantees. Está tu
vida en juego. O tienes ganas de vivir o es que la muerte te ha
atrapado ya entre sus garras. Buenas noches.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Buenas noches. ¿Quién educa aquí?
Pero ¿quién educa en este país? Aquí
no paran de nacer niños, pero ¿quién los educa?
Conozco a padres ejemplares,
magníficos, que saben que traer a un niño a este mundo significa
ayudarle a que crezca como ser humano, no como una simple masa de
carne alimentada. El problema es que el número de estos padres que
ejercen de tales es muy escaso. Una multitud de ellos no tienen ni
idea de lo que se podría hacer. Son progenitores, pero no padres.
Como educadores están de vacaciones desde hace ya mucho tiempo.
¿Educan los profesores? El papel
educativo de los profesores siempre he creído que era muy
secundario. No es que no tengan que educar, pero su labor es
peculiar. Un profesor debe aclararle a los alumnos, por ejemplo, que
no deben abusar de los gusanitos ni de la pastelería industrial,
porque no son comidas sanas y pueden traerles consecuencias
perniciosas para la salud. Debe explicarles también el porqué, es
decir, que son insanas porque tienen mucho colesterol y eso es grave
para la salud. Pero si educar es crear hábitos buenos en el niño,
acostumbrarlo a que actúe bien, eso no lo puede hacer el profesor,
porque no puede controlar y cuidar de que el niño adquiera el hábito
saludable y bueno de no comer esas porquerías. Eso es cosa de los
padres. Y si los padres no actúan, de poco servirá lo que diga el
profesor. El profesor puede y debe aclarar las ideas y colaborar así
en la creación de buenos seres humanos y de buenos ciudadanos. Pero
nuestros estúpidos gobernantes están quitando de los planes de
estudios todas las asignaturas que se encaminen a este objetivo. En
lo que creen es en un ser que debe saber matemáticas, pero que no es
necesario que sepa pensar, ni ser libre, ni que crea en la igualdad
ni en la democracia ni en el poder de la crítica. Prefieren una
especie de máquina infrahumana. Y la sociedad los tolera e, incluso,
los aplaude.
¿Educa la televisión? Yo creo que más
de lo que se cree, pero más que educar, deseduca. No sólo por los
contenidos que aparecen en ella, zafios, estúpidos y alienantes la
mayor parte de las veces, sino por el estilo de sensibilidad que
impone la televisión. Si te fijas bien, en la televisión todo
discurre a una velocidad endiablada, no hay un ritmo que favorezca el
pensamiento, sólo se valora lo llamativo, lo espectacular. Cuando
alguien habla, tiene que hablar poco, para que no se aburra nadie. La
atención está acostumbrada a fijarse sólo en lo que se mueve y en
la pantalla todo se mueve. Cuando un alumno se pone delante de un
libro, que ni se mueve él ni se mueve nada dentro de él, es incapaz
de fijar la atención y ni comprende ni aprende. Si observamos la
cantidad de horas que un niño o un joven o un adulto pasan delante
de la televisión, acostumbrando al cerebro a estas maniobras
absurdas, se echa uno a temblar.
¿Quien educa aquí, entonces? No lo
sé. Buenas noches.
Buenos días. ¡Manos arriba!
El otro día, en el duermevela del amanecer, se me ocurrió esto que pongo a continuación:
"Hoy, que es día de fiesta, apunta bien
con la sonrisa en el rostro de quien tengas delante. Sube el volumen
de la voz y con un tono de convicción, suéltale:
- ¡Manos arriba. Esto es un abrazo!
Repítelo cuantas veces quieras."
Luego, comprobé que esto es ya muy antiguo, pero yo no lo recordaba. Aún así te invito a hacerlo.
Esta mañana me he levantado pensando que el frío, en el fondo, es la ausencia de amor. Que tengas un buen día.
Luego, comprobé que esto es ya muy antiguo, pero yo no lo recordaba. Aún así te invito a hacerlo.
Esta mañana me he levantado pensando que el frío, en el fondo, es la ausencia de amor. Que tengas un buen día.
ya
Es como si nada hubiera ocurrido. Te
levantas, te acuestas, te levantas, te acuestas, te … intentas
vivir con toda la intensidad de la que eres capaz de hacerlo. Te
echas al mundo a sacarle sus esencias. Ríes, sonríes, amas, lloras,
te enfadas, gozas, abrazas, te acercas, huyes, vives. Todo eso es
verdad. Lo trágico es que ¡ya estamos en noviembre! ¡Qué prisa
tiene el calendario! ¡Qué rápida va la vida!
jueves, 31 de octubre de 2013
Buenos días. Con cariño
Intento recibir con cariño, tratar con
cariño y despedir con cariño. Es posible que a veces me equivoque,
pero esa es mi intención. Me parece la manera más humana de tratar
a las personas. No te pido que lo hagas tú, pero me atrevo a
sugerirte que lo pienses. Buenos días.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Buenas noches. La cultura del tacto
Me decía no hace mucho aquí mi amiga
María Dolores que cada vez se le tiene más miedo a la cultura del
tacto. Creo que en bastantes casos es así. No siempre estamos
dispuestos a aceptar con naturalidad que nos toquen voluntariamente,
que nos tomen la mano, que nos la pongan en el hombro, que nos
agarren del brazo para caminar, que nos besen. Mucho menos que nos
acaricien la mejilla o que nos den un abrazo. Y, sin embargo, el
tacto -sentido que se localiza en la piel de los humanos- es
imprescindible para vivir, mucho más importante que todos los demás
sentidos. A través del 'tacto' nos ponemos en 'contacto' con las
demás personas y, en general, con todos los seres de la naturaleza.
Me da la impresión que el tacto en
muchas ocasiones no se pone en práctica, precisamente por el miedo
al contacto físico, cosa que puede que sea consecuencia de un cierto
miedo al contacto humano. Es posible que la cercanía de algunas
personas incomode a otras y traten de evitar esa situación rehuyendo
el contacto físico. Quizás ciertas experiencias negativas o ciertos
prejuicios colaboren también a alejarse del tacto y del contacto.
Las religiones, una vez más, se han encargado de fomentar todos
estos prejuicios negativos.
A mí me parece que habría que hacer
el esfuerzo por limpiarnos la mente de prejuicios y por convencernos
de que la vida es básicamente un conjunto de relaciones. Somos la
consecuencia de un sistema de relaciones con todo lo que nos rodea y
esas relaciones, en muchas ocasiones, se materializan, se profundizan
y se incrementan con el contacto físico. No creo que, en principio,
deba haber nada malo en besar, abrazar o tocar a una persona.
Eliminar de la vida estas experiencias es renunciar a sentir el
cariño, la cercanía o la amistad de una manera clara y potente.
Huir del contacto físico es vivir peor.
Da gusto cuando te encuentras a
personas que no solo no rehuyen el contacto, sino que lo practican
con una naturalidad digna de valorarse. Por poner un ejemplo, diré
que no hace mucho me dieron uno de los besos más sinceros y
espectaculares que yo recuerde. Estaba yo en la barra de un bar muy
concurrido en el que conozco a su encargada, una mujer vital,
expresiva, trabajadora y cariñosa como ella sola. Tenía un trabajo
enorme yendo de un lado para otro cargada de platos y bandejas.
Cuando me vio y pasó por mi lado, iba a gran velocidad con ambas
manos ocupadas. A mí cada uno me llama como le da la gana y hace
bien. Ella me llama Manu. Al llegar a donde yo estaba, me dijo 'Hola,
Manu'. Podría haber bastado eso como saludo, pero me soltó un
besazo enorme en la manga de la camisa, porque su tiempo no le daba
para más, el espacio era escaso, su estatura es baja y sus ganas de
cercanía y de expresar sus sentimientos le impulsaron a hacer lo que
en esos momentos podía. Me llegó muy adentro ese beso.
Está claro que tu vida es cosa tuya y
tu forma de relacionarte también. A mí me gustaría saber tu
opinión sobre este asunto porque en él está en juego nuestra forma
de vida. Buenas noches.
Buenos días. Los sentidos
Hay veces en las que nariz ve, los ojos
hablan, la boca oye, los oídos huelen y la piel lo siente todo a la
vez. Si te parece que estoy diciendo un disparate, libera un poco tu
mente, échale un poquito de imaginación y lo comprobarás. Buenos
días.
Buenas noches. Sobre el ojo del culo
Puse aquí días pasados una noticia
sobre una exposición que se había celebrado en la Fundación
Serralves, de Oporto, en 2006, en la que se mostraban varias
fotografías de anos, con el título de 'El ojo del culo'.
Se generó enseguida una breve
discusión sobre si la muestra, por su contenido, podía considerarse
como arte o no. En mi opinión, creo que no se puede mantener hoy esa
visión del arte como algo asociado exclusivamente a la belleza, sea
esta lo que sea, sino como un vehículo de expresión y de
comunicación en el que cabe cualquier tema que el artista quiera
presentar, sea bello o no.
Pero me gustaría fijarme en que
algunas personas rechazaban el carácter artístico de las obras
porque lo que aparecía en ellas era una parte del cuerpo humano que
consideraban poco presentable, en este caso, el ojo del culo. A mí,
por el contrario, me gusta defender una idea más natural y más
integral del cuerpo humano. Todo el cuerpo me parece que es bueno.
Todo él es presentable y no debemos condenarlo ni a él ni a ninguna
de sus partes.
¿Por qué se nos inculca, en general,
la idea de pudor o de que hay partes del cuerpo que tienen menos
categoría que otras o que no se deben mostrar? Observo que hay
ciertas concepciones del poder, poco dadas a promover las libertades
de los ciudadanos, que saben bien que la mejor manera de crear seres
sumisos y obedientes es inculcarles normas y prohibiciones que
impidan el gozo y el placer de vivir con naturalidad. Es como si
tuvieran mucho interés en acostumbrarnos a que no seamos libres y la
mejor manera de hacerlo es comenzar por nuestro propio cuerpo. Todo
lo que somos como personas tiene su asentamiento en nuestro cuerpo,
pero si en el cuerpo instalamos zonas negativas, prohibiciones,
vergüenzas y ocultamientos, nuestra vida se resentirá. Si no
podemos ser dueños de todo nuestro cuerpo, tampoco lo seremos de
nuestra vida, que se la entregaremos, en proporción a nuestras
renuncias, a quienes generan esas normas y esas prohibiciones. A
través del miedo y de ese invento tan curioso que es el pudor, que
se instalan en nuestras mentes mediante la educación y las prácticas
sociales, vamos entregando el dominio de nuestros cuerpos a quienes
son capaces de presentarse como sus hipotéticos dueños, sin que
reaccionemos a tiempo ni reivindiquemos nuestra propiedad sobre él.
Es así como las religiones se han ido
adueñando del cuerpo y del sexo. Nuestras zonas sexuales parece que
hay que ocultarlas, sin que se sepa muy bien cuál es la razón
concreta que lo justifique. Los pechos femeninos -no los masculinos-
tampoco quieren que se muestren. Determinados poderes patriarcales se
consideran dueños del cuerpo de las mujeres y prohiben o controlan
el aborto hasta los límites que el pueblo les deja. El pelo de las
mujeres es también frecuentemente objeto de atención religiosa y
obliga en ciertas ocasiones a que sea cubierto con velos. Los
fundamentalismos más machistas intentan prohibir que se muestre
cualquier parte del cuerpo de la mujer, llegando, por ejemplo en
Afganistan, a condenar a recibir azotes las mujeres que enseñen los
tobillos.
En esta dinámica, el ojo del culo
sufre también su opresión prohibitiva porque a través de él los
malolientes excrementos salen al mundo. No deja de ser curioso que,
por ejemplo, por la boca de un ministro puedan salir las mayores
maldades imaginables y, sin embargo, nadie prohibe su exhibición,
pero el ojo del culo, aunque esté limpio y reluciente, está
condenado a permanecer oculto. ¿Por qué?
Me parece muy importante revisar
nuestra noción de pudor e intentar justificarla racionalmente. Yo no
alcanzo a ver ninguna justificación admisible y creo que habría que
acostumbrarse a renunciar a esta noción de pudor, pero cada cual
tiene sus propias vivencias e ideas. Y también creo que sería bueno
tener una concepción más natural, fresca y generosa de nuestro
propio cuerpo, sin admitir ninguna prohibición injustificable sobre
él. Todo el cuerpo es bueno. Es la mirada sobre él la que puede que
haya que limpiar. Buenas noches.
martes, 29 de octubre de 2013
Buenos días. Cuidar
Yo te cuido.
Tú me cuidas.
Él se descuida.
Nosotros te cuidamos.
Vosotros me cuidáis.
Ellos no nos cuidan.
¿Se conjuga así el verbo cuidar?
Buenos días.
Buenas noches. Cultívate
No te abandones. Tienes que cultivarte.
El gran mandato oculto de la vida es: ¡aprende! No nos podemos parar
en ningún momento. No somos nada ni nadie, sino que vamos siendo a
cada momento. Vamos siendo más o vamos siendo menos, dependiendo de
cuál sea nuestra actitud. El único camino para crecer, para ser
más, es el del aprendizaje. Aprender quiere decir que hay que dejar
abierta la puerta de la mente y ponerse a leer, a preguntar, a
estudiar, a hacer cosas, a salir fuera, que es donde está lo que no
somos, a criticar, a analizar, a buscar, a cuidar nuestra
sensibilidad a través de las artes, y a interiorizar todo lo que
obtengamos con estos procedimientos. Sólo se ama lo que se conoce y
hay que conocer todo lo que se pueda. No te abandones. Quiérete más,
porque así serás más. Cuanto más te quieras tú, más y mejor nos
podrás querer a los demás. Cultívate, que el jardín te necesita.
Buenas noches.
Más Religión. Más disparate.
El presidente en funciones del
Gobierno, el Sr. Rouco Varela, le ha leído la cartilla, al parecer,
otra vez a monseñor Wert y le ha dicho que como no ponga la Religión
en el Bachillerato para que los chicos se atonten aún más, se va a
condenar y, además, no van a votar al PP ni los curas ni las monjas
ni la mayoría de los contribuyentes católicos. Monseñor Wert se ha
apresurado a acatar las órdenes y se dispone a perpetrar en el
senado el mayor disparate pedagógico de la historia reciente de
España. El obispo Rajoy permanece mientras tanto callado, al igual que
el pueblo fiel.
lunes, 28 de octubre de 2013
Buenos días. Relaciones
Tú no eres tú. Tú eres una parte de
muchos nosotros. No te sientas en soledad, porque es imposible que te
imagines siquiera así. Tú eres un cúmulo inmenso de relaciones que
forman, en conjunto, tu vida. Sin esas relaciones caerías en breve
tiempo. Cuida esas relaciones. Cuídanos y te cuidarás. Buenos días.
Buenas noches. Dos vicios
Hay dos vicios muy peligrosos para
nuestros pensamientos y para nuestros actos.
Uno, el de generalizar. Consiste
en pasar de unas pocas experiencias similares sobre un asunto,
a la afirmación de que todas las experiencias posibles
sobre ese mismo asunto son también similares. Por ejemplo, tenemos
un par de experiencias frustrantes con mujeres (o con hombres) y de
ahí pasamos a afirmar que todas las mujeres son iguales (o
que todos los hombres lo son). O, por poner otro ejemplo, conocemos a
un tipo muy gracioso, que es andaluz, y de ahí concluimos que
todos los andaluces son graciosos. Como si los conociéramos a
todos, que diría Russell. La generalización es una maniobra
estúpida que nos impide ver la realidad con objetividad y que es
injusta con las personas que no conocemos, pero a las que les
colocamos una etiqueta que muy posiblemente será injusta con ellas.
El otro vicio igualmente peligroso es
el de la simplificación. Formalmente es muy parecida a la
anterior. Cualquier realidad, por pequeña que sea, suele ser
bastante compleja porque en ella suelen intervenir un buen número de
elementos. Sin embargo, hay mentes que no son capaces de soportar tal
complejidad, porque ésta les supera y lo que quieren es poder
dominar lo que ocurre en su mundo. Lo que hacen entonces es eliminar
la complejidad y reducir la realidad a alguno de sus elementos más
llamativos. Por ejemplo, el fenómeno del fracaso escolar tiene
multitud de ingredientes: el ambiente en el que se desarrolla la vida
del alumno, si éste ha sido iniciado en la lectura o en el gusto por
el saber, la actitud de los padres, si tiene el alumno un lugar
tranquilo y silencioso en donde estudiar, las salidas que le ve al
estudio, la calidad de los profesores que tiene, los problemas que
puede estar viviendo en su desarrollo personal, su salud, las
características de la escuela a donde asista, el tipo de amistades,
la organización de su vida, sus preocupaciones, el plan de estudios
que le han impuesto, etc. etc. Estudiar bien el fracaso escolar
supone analizar todos estos factores y más que no hemos citado, pero
esto es un trabajo difícil. Es mucho más fácil decir que todo se
debe a que los alumnos no estudian y terminar con ello la cuestión.
Con ello, además de echarle la responsabilidad al elemento más
débil -cosa que suelen hacer los que practican esta maniobra-,
resulta que no nos hemos enterado de en qué consiste, en realidad,
el fracaso escolar.
Estas dos maniobras tan perniciosas
abundan mucho en la sociedad y tendríamos que estar en guardia para
no caer en ellas. Buenas noches.
domingo, 27 de octubre de 2013
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