lunes, 8 de junio de 2026

Marie van Langendonck, la llamada de la selva, por Esther Bajo, en Masticadores FEM

 



Siglo XIX. Las mujeres europeas van totalmente cubiertas con incómodas faldas largas, sombreros de ala ancha y guantes. La esperanza de vida ronda los cuarenta años, así que a partir de esa edad una mujer es considerada ya una anciana. Depende, en todo, primero del padre y luego del marido, de modo que si enviuda lo que se espera de ella es que solo salga de casa, enlutada de por vida, para ir a los oficios religiosos. Marie Barbe Antoinette Rutgeerts Van Langendonck es una mujer belga de la baja nobleza a la que le encanta leer y escribir y, de hecho, ha publicado dos libros de poemas. Se casa con un militar y tiene dos hijos que emigran a Brasil. A los 59 años se queda viuda y un año después hace las maletas, coge un barco de emigrantes y cruza el temible océano en busca de dos objetivos que para una mujer resultaban entonces tan desconocidos como inconvenientes: la libertad y la naturaleza selvática...

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