Con “L´incoronazione di Poppea” (1643) de CLAUDIO MONTEVERDI, Venecia del XVII, en teatros de socios aristócratas y comerciantes, donde el poder no era tan férreo, y la Inquisición se preocupaba más de cuestiones dogmáticas, Monteverdi, so capa de que era un espectáculo “moralizador”, que lo era, desliza una feroz crítica de la inmoralidad del poder y la corrupción. Veinte siglos después la Casa Blanca reproduce la corte de Nerón. Este asesinaría a Popea y se casaría con un esclavo al que convirtió en mujer. Triste chiste: que un castrato cantante representara a un castrato personaje. Pero nos queda la armonía, la elegancia de Monteverdi.
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