Hay una edad en la que las mujeres descubrimos que el cuerpo ha decidido realizar cambios, vamos, una especie de reset, eso sí, sin consultarnos previamente. Nada de reunión, ni encuesta, ni siquiera un correo electrónico a nuestra cabeza. Nada de nada. Y, de repente, muchas de nosotras, un día, a las tantas de la mañana, nos despertamos empapadas de sudor, preguntándonos si estamos experimentando una ola de calor en pleno invierno o si tenemos una avería en el motor interno...
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