¿Te imaginas una tinta que después de salir de una impresora, no se quedara quieta? No una tinta cualquiera. Una tinta capaz de reaccionar a lo que está ocurriendo a su alrededor. Una tinta capaz de cambiar con la temperatura. Una tinta capaz de adaptarse con el tiempo. Una tinta que, en lugar de quedarse rígida como el plástico, se comportara un poco más como un tejido vivo. Lo sé, suena a ciencia ficción ¿verdad? Pero es que hoy no te voy a hablar de escribir sobre papel. Te voy a hablar de algo más increíble, te voy a hablar de imprimir estructuras con células y biomateriales, te voy a hablar de construir, capa a capa, algo que se parece más a un fragmento de cuerpo que a un objeto...
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