sábado, 7 de noviembre de 2020

El infinito en un junco / 2




 Dice Irene Vallejo en la página 146 de su libro:

“Aunque esta idea [de hacer de la propia vida una obra de arte] no era nueva, en la época helenística se convirtió en un refugio para los desorientados huérfanos de las libertades perdidas. En ese periodo, la paideía -en griego, 'educación'- se transforma para algunos en la única tarea a la que merece la pena consagrarse en la vida. El significado de la palabra se va enriqueciendo, y, cuando romanos como Verón o Cicerón necesitan traducirla al latín, el eligen el término humanitas. Es el punto de partida del humanismo europeo y sus irradiaciones posteriores. Los ecos de esta constelación de palabras no se han apagado todavía. La Enciclopedia ilustrada rescató la antigua paideía -que desciende de la expresión en kyklos paideía, [que significa educación en círculo]-, que todavía hoy resuena en el experimento global y políglota de la Wikipedia”.

Me parece muy importante que ya los griegos asociaran la educación con la humanización, con la huida del tosco estado en el que nacemos para convertirnos en los seres humanos que estamos destinados a ser. No sé si hoy esta idea ha caído de nuevo en desuso o si tanto la educación como la humanización han sido astutamente sustituidas por brutos becerros de oro.

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