El relato se construye desde espacios de élite o poder. Élite de clase, marginación de raza, y, en este caso, la situación de privilegio de los hombres en torno al género. La Generación Poética del 27 ha sido, durante décadas, narrada como una constelación de nombres masculinos que brillan con intensidad indiscutible: Lorca, Alberti, Salinas, Guillén, Cernuda… Sin embargo, esa imagen —repetida y por lo tanto cómoda— oculta una verdad más compleja, más rica, más interesante, y, también, más incómoda: hubo mujeres en ese mismo movimiento que escribieron, pensaron, y crearon con una lucidez y una valentía que no hemos dimensionado hasta hace relativamente poco. En este artículo pretendemos comprender por qué fueron sistemáticamente relegadas y qué significa leerlas hoy desde una mirada contemporánea...
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