Delgadina era una princesa, la más pequeña de tres hermanas. Su padre, el rey, la acosaba incluso cuando iban a misa y ella, lógicamente, lo rechazaba horrorizada. Entonces él mandó encerrarla en un cuarto totalmente oscuro, donde cada día entraban unos soldados que la agarraban del pelo y la arrastraban por el suelo, dejándole para comer pescado y agua con sal. Nada menos que siete años vivió en ese tenebroso tormento, al cabo de los cuales hicieron una ventana. Por ella se asomó Delgadina y vio a sus dos hermanas bordando. Desesperada, les pidió un vaso de agua y ellas, muertas de miedo, se lo negaron, convencidas de que solo por ello su padre sería capaz de decapitarlas...
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