Cuando una mujer accedía al trono en la larga historia del Antiguo Egipto solía hacerlo como regente, pero hubo al menos cinco ocasiones en las que llegaron al poder adoptando el papel completo de “faraón”, nombre que no se puso nunca en femenino y era utilizado directamente en su forma masculina, dado que con ello quedaba claro que los poderes y posición de la reina eran totalmente equivalentes y estaba ocupando el cargo como tal y de manera legítima...
Puedes leer el artículo de Elvira Martínez Ropero pulsando aquí.
.webp)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Puedes expresar aquí tu opinión.