lunes, 13 de febrero de 2012

Enamorarse en internet



Me dijiste que te habías enamorado por internet y te contesté que nunca cometieras tan grave error. No puedes perder de vista que las relaciones en la vida real no son iguales que las que tienen lugar en el mundo virtual, el mundo de internet. En la vida real un yo se relaciona con un tú al que se le ven los gestos, la mirada, la sonrisa, del que conoces sus olores, su forma de moverse, su manera de ser cuando no pasa nada y cuando pasa y tantos aspectos físicos tan importantes. Nada de esto lo vives en internet. La persona concreta con la que yo me relaciono en internet en realidad no existe. Es una creación mía. A partir de unos datos que yo he leído en la Red, yo me imagino a alguien a quien le asocio esos datos, pero no debo olvidar que esa persona no es más que fruto de mi imaginación. Para ello, para inventarme a esa persona, yo mezclo lo que leo, lo que veo, pero también lo que necesito, lo que me gustaría encontrar, lo que creo que significa lo que esa persona dice. El tú con el que yo me relaciono es una construcción mental mía que no tiene por qué corresponderse con nadie en la realidad. A ese tú imaginario yo le puedo mostrar mis afectos, puedo mostrarle cierta confianza, puedo dialogar con él y puedo esperar de él ciertos detalles y ciertos comportamientos, pero nunca puedo tratarlo como si existiera en la realidad. Creo que deberías pensarte bien esto, incluso si te enamoras en la vida real.

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