viernes, 17 de septiembre de 2010

Cambio climático






Te habrás dado cuenta, sin duda, del calor que ha hecho este verano. Un calor sofocante en muchas ocasiones e inusual. Habrás observado también la frecuencia con que aparecen inundaciones, terremotos y fenómenos catastróficos en muchas partes del planeta.

Te pongo aquí una parte del artículo de Moisés Naím en El País del 5 de septiembre de 2010:

El verano más caliente. En agosto, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration, el organismo del Gobierno estadounidense encargado de la recolección y análisis de datos sobre el medioambiente) informó de que, de enero a julio, la temperatura promedio del planeta aumentó 1,22 grados Fahrenheit con relación a la media de todo el siglo XX. Fue la temperatura más alta que ha experimentado el mundo desde 1880, cuando comenzaron a realizarse estadísticas fiables. Durante el verano continuó el calor extremo y en un gran número de ciudades el termómetro subió a niveles récord. Además, la ola de calor en algunos países coincidió con intensas lluvias en otros. Así, este verano Rusia ardió y Pakistán se ahogó. La tragedia climática de Pakistán es de dimensiones inimaginables y ya ha provocado más damnificados que el huracán Katrina, el terremoto de Haití y el tsunami asiático de 2004 en su conjunto. Las estadísticas indican que estos episodios extremos de lluvias, frío o calor son ahora más frecuentes de lo que solían ser.

Compáralo ahora con los negacionistas del cambio climático y con las declaraciones de políticos del estilo de Václav Klaus o Aznar. Y saca tus conclusiones.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Buscar








Buscar, buscar. Siempre buscar y buscar. Aunque no encuentres nada, hay que buscar. Siempre buscar. Aunque te quedes solo, tienes que buscar. Buscar. Buscar. Aunque no te acompañen, tienes que buscar. Buscar. La esencia de la vida es buscar. Buscar es más importante que encontrar. Aunque nadie quiera buscar contigo. Aunque a nadie le apetezca buscar. Siempre buscar. Aunque haya cosas que se encuentren sin buscarlas, hay que buscar. Si dejas de buscar, te mueres.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Propiedad privada






Él iba delante y portaba esa expresión que sólo pueden mostrar los muy gordos, los que tienen una tripa tan prominente que llega antes que su flequillo a cualquier parte y que les obliga a llevar la cabeza bien alta y los brazos separados del cuerpo, en una actitud que, aunque parece un tanto desafiante, no es más que la consecuencia necesaria de la falta de espacio para poder situarse más cerca de las caderas. En todo caso, quedaba claro que en aquel grupo él era el jefe, el que marcaba el rumbo, el que decidía y el único que podía ser él mismo.

Detrás, una mocita de siete u ocho años seguía dócilmente los pasos del jefe, posiblemente de su padre, y se adelantaba a la madre, que llevaba de la mano a un chaval y en brazos a otro. La madre miraba hacia delante, como si no le interesara en absoluto el paisaje por donde iba pasando, como si no le llamara la atención ningún paisaje y como si tuviera asumido que su papel era el de parir niños, bregar con los niños y dedicarse a los niños, además de a lo que le indicara el padre, el jefe. No sé si su presente le gustaba o no ni si se preguntaba por su futuro. El caso es que miraba fijamente de frente, andaba monótonamente hacia delante, se movía rutinariamente cargando con el peso del niño y llevando en la mano al otro niño. Su cuerpo era también un ejemplo de sobrepeso. Me fijé en su brazo izquierdo, gordo, ancho y moreno. En su parte exterior llevaba tatuada la palabra “JOSE”. Visto el cuadro, me pareció que aquella mujer, su cuerpo y su vida, eran de propiedad privada. Ojalá me haya equivocado.


martes, 14 de septiembre de 2010

Debilidad




Tenía el cielo a su lado, pero no lo veía porque no lo miraba. En realidad, no era capaz de mirarlo. El infierno de la obsesión, del fanatismo, de la fijación, de la imposibilidad de apoyarse en sí mismo y, a la vez, la necesidad de identificarse con los posibles éxitos ajenos le impedía gozar con lo que seguramente le podría proporcionar verdadero placer. No tenía más que cerrar los ojos para no ver lo que veía y alargar la mano, para encontrar algo distinto de aquello que era lo único que observaba desde hacía tanto tiempo. Pero no podía ser. Su debilidad humana se lo impedía.

lunes, 13 de septiembre de 2010

La actuación



Para hacer algo en el mundo contamos, en primer lugar, con la sensibilidad. Con ella obtenemos información de lo que pasa en la realidad exterior y también en la interior. Por ejemplo, con la sensibilidad yo veo en el bar un imponente plato de ensaladilla rusa y siento en mí un enorme deseo de dar cuenta de él. Sobre la sensibilidad puede actuar la voluntad, que es la que decide lo que se va a hacer, desde no hacer nada a comerte toda la ensaladilla porque te apetece. Y está también la razón, cuya misión es explicarle a la voluntad las circunstancias que rodean tu acción, las consecuencias para ti y para los demás y todos los elementos previos y posteriores que pueden intervenir en la elección que va a hacer tu voluntad.

Mi pregunta es muy general, pero creo que, a pesar de eso, puede ser contestada. En el mundo actual, ¿a qué le solemos dar más importancia a la hora de actuar, a la sensibilidad, a la voluntad o a la razón?

domingo, 12 de septiembre de 2010

viernes, 10 de septiembre de 2010

Hindi Zahra



Una de las cosas que más me seduce es la riqueza de la interculturalidad, una de las grandes posibilidades que nos ofrece el mundo actual.

Me llegaron noticias de Hindi Zahra, cantante marroquí que se trasladó pronto a París. Su música es un buen ejemplo de interculturalidad, una mezcla entrelazada de jazz, de blues, de rock, de música africana y de muchas cosas más. Acaba de publicar su primer disco, titulado Hand made, y en él está esta estupenda canción titulada Beautiful tango.


jueves, 9 de septiembre de 2010

Violaciones de mujeres en el Congo

Te sugiero que veas el post que el periodista Ramón Lobo ha colocado en su blog Aguas Internacionales sobre el tremendo asunto de las violaciones de mujeres como armas de guerra. Puedes verlo en la columna de la derecha de este mismo blog.

Nobleza y elegancia


Estoy muy harto de soportar a la gente que, ante una dificultad o un contratiempo, siempre vierte la responsabilidad sobre los demás y nunca son capaces de admitir la posibilidad de que sean ellos mismos los que se han equivocado. La nobleza, la elegancia y todas esas características de grandeza que convierten al ser humano en algo admirable quedan muy lejos de estas personas.