El problema fundamental de la vida es un problema ético.
¿Cómo actuar hoy para crear un mundo más humano?
¿Cómo actuar de manera humana para crear un mundo mejor?
No se trata tanto de llegar a la meta
ni, mucho menos, de hacerlo rápidamente. Lo interesante es gozar con
el paisaje, hablar, aprender con quienes nos encontremos en el camino
y disfrutar del viaje.
Aún no he leído Estricnina, la novela
de Mercedes Sáenz, aunque lo haré en breve. Quien sí lo ha hecho -y
tiene más criterio que yo para enjuiciar novelas- me ha dicho que
está muy bien escrita y que engancha desde el primer momento. A lo
mejor por eso, entre otras cosas, es finalista de la 34 edición del
Premio Felipe Trigo de novela. Se la encargué a Mercedes por correo
electrónico y a los tres días la tenía en casa. Te la recomiendo. Por lo que veo es buena para el calor y para disfrutar.
El alma influye a veces en el cuerpo,
por lo menos en la cara, en el gesto, en la forma de alimentarte y de
vivir. La elegancia del alma puede, por ejemplo, dar lugar a un
cuerpo elegante.
Qué pena que el cuerpo, en cambio, no influya tanto
en el alma. La belleza de un cuerpo no puede traducirse en el alma de
quien lo posee.
La buena educación tiene un componente
social que consiste en adquirir buenas costumbres, justificadas racionalmente, para
poder desarrollar una convivencia humana con los demás. Pero tiene
también un componente musical, y otro literario, y otro de aprender
a subsistir autónomamente, y otro de cuidado físico del cuerpo, y otro de higiene y
tantos y tantos otros. Casi todos estos componentes se están perdiendo para
la mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes. Sólo quedan restos de valor
incalculable.