lunes, 8 de octubre de 2012

Música




El de ayer fue un día muy agradable, en el que destacó con fuerza propia la música que escuché con un placer intenso y poco habitual. A pesar de que buena parte del centro de Madrid estaba cortado por una fiesta de la bicicleta, que desconocíamos que se celebrara en ese momento, pudimos llegar a la Fundación Juan March a tiempo de encontrar sitio en su Salón de Actos. Tenía lugar allí un recital de violín y piano a cargo, respectivamente, de Ana María Valderrama y de Luis del Valle. En el programa, obras de Debussy, Sarasate, Grieg y Saint-Saëns.

Ana María Valderrama ha ganado no hace mucho el Primer Premio y el Premio Especial del Público en el XI Concurso Internacional de Violín Pablo Sarasate y su programa de conciertos incluye Inglaterra, Alemania, Francia, Portugal, Rusia, Mexico y Colombia. Luis del Valle, por su parte, junto con su hermano Víctor, ganó el prestigioso ARD International Music Competition de Munich, en 2005, y tiene igualmente previstos conciertos en varias ciudades españolas y europeas.

El programa invitaba a la expresión lírica y al lucimiento, sobre todo, de la violinista. No voy a exponer aquí si, desde el punto de vista puramente musical, los intérpretes consiguieron sus objetivos, pero si quiero reseñar el síntoma de que al final del concierto varios ojos estaban húmedos, algunas voces estaban entrecortadas y una suave sonrisa se había instalado en muchos rostros. Sin duda que llegaron a establecer una comunicación profunda y emotiva con los espectadores.

Lo que vi ayer fue a un pianista lleno de sabiduría, de sensibilidad y de delicadeza junto a una violinista que me parece que tiene una mente prodigiosa, de la que sale una energía que pasa por su corazón y aparece por sus manos para sacarle al violín y a cada frase musical todos los secretos que pueda tener escondidos. El tópico es decir que tocan como los ángeles, que la música es cosa de los dioses o expresiones parecidas que terminan quitando valor a los propios músicos. A mí me pareció que lo de ayer era el fruto de muchas horas de trabajo, de estudio, de sacrificio, de ensayo, de constancia, de mucho talento y del dominio de la técnica necesaria para obtener un producto de calidad. En el escenario ayer había mucho mérito, pero también, y sobre todo, había música.

La música es mucho más que un conjunto de sonidos. La música es la recreación por el artista de una idea del compositor. Frente a las carencias, las frustraciones, las derrotas, las imperfecciones y las imposibilidades del mundo cotidiano, la música representa lo hecho, lo terminado, la idea convertida en realidad de un proyecto determinado en el que hay estructura, emoción, belleza, principio, fin y desarrollo. La música es un objeto creado con sentido por el compositor, que necesita siempre ser recreado por el artista. Pero, además de crear unos determinados sonidos, la música es capaz de crear también el estado mental del receptor de tales sonidos. En esto quizá la música supere al resto de las artes, en que tiene un enorme poder para penetrar en la mente del espectador, adueñarse de ella y ser capaz de trastocarle sus esquemas, obligándole a olvidar lo que le persigue y a sumergirse en sugerencias nuevas, en emociones vivas, en mundos muy distintos a los que le dominaban antes del concierto.

Esto fue lo que Ana María Valderrama y Luis del Valle lograron ayer en la Fundación Juan March. Un silencio ocupado sólo por la música, por el arte creativo de estos dos grandes y por las vivencias sin remedio que arrastraban a los espectadores, llenó el espacio. Las emociones, los ojos húmedos, los aplausos, el sobrecogimiento, el mundo nuevo que entraba por los oídos ocuparon ayer la sala de conciertos. Una amiga a la que encontré allí me resumió lo que le habían parecido los intérpretes: “Al pianista ya lo conocía y es muy bueno, pero la violinista es magnífica”. Fue un espléndido día.


Buenos días. Belleza




Sería bueno que no nos fijáramos sólo en las apariencias ni que nos formáramos un juicio sobre alguien basándonos en pequeños detalles demasiado visibles. Si lo hacemos, seguramente nos llevaremos un chasco. Busquemos más en la mirada que en los ojos, en la sonrisa que en la boca, en los ademanes que en las manos, en las ideas que en el cuerpo. No digo que renunciemos a la belleza sensible, pero no nos quedemos en ella.

El calendario de Bautista. 8/10/2012. Ernesto Che Guevara




Tal día como hoy de 1967 fue presumiblemente asesinado Ernesto Che Guevara. Puedes encontrar más información pulsando aquí.



domingo, 7 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Ideologías




A la derecha, cuando no está en el poder, le gusta decir que las ideologías han muerto, que son cosa del pasado y que la izquierda es igual que la derecha, que todo es lo mismo. (Una de las características de la derecha es lo fácilmente que generaliza en cualquier situación) Pero cuando llega al poder es como si las ideologías resucitaran, especialmente la suya, y se esfuerza muy pronto en organizar la sociedad de acuerdo con ella.

Ana María Valderrama


Ana María Valderrama es el futuro del violín en España.


Buenos días. Devolver




No te sé decir por qué es así, pero ¿a que te parecería un detallazo y de un estilo humano tremendo que te dieran más de lo que das tú? Pues si es así, hagámoslo.

Linda Oh


El calendario de Bautista. 7/10/2012. Edgar Allan Poe




Tal día como hoy de 1849 murió Edgar Allan Poe. Puedes encontrar más información pulsando aquí.


sábado, 6 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Despiste




¿Te has fijado en la talla humana, ética y política de ciudadanos como Rajoy, Wert, Ana Mato, Báñez, Jorge Fernández, Guindos, Montoro o Gallardón, por citar sólo a unos pocos? Pues son los que nos gobiernan. ¡Qué despistado debe de andar el pueblo para que haya decidido esto!

Enya


Buen sábado a todos y a todas.