miércoles, 13 de abril de 2011

Relaciones





La vida es el conjunto de relaciones que establecemos con las personas, con la Naturaleza, con todo lo que supone nuestro entorno. No hay que olvidar esto en ningún momento de la vida.


martes, 12 de abril de 2011

Razia Said

Razia Said es una cantante de Madagascar. Ha publicado Zabu Nation, un álbum en el que denuncia la deforestación terrible que está sufriendo su país. Preciosa música.

Fracaso escolar: Un pulso al fracaso




Una posibilidad de luchar contra el fracaso es la mostrada por el programa Documentos TV. La otra es no tener 25 alumnos en clase y rodearse de un equipo con ganas de trabajar.

Te pongo aquí el documental. Me lo ha sugerido mi amiga Ana B. Plaza, a la que le agradezco mucho el detalle.

lunes, 11 de abril de 2011

El globo






Vivía colgado de un globo que me mantenía en contacto allá arriba con los ideales. Tenía mucho interés y hasta la necesidad de estar unido al globo, porque eso era lo que me permitía conectar la realidad con un futuro mejor. Ni por un momento pensé en una vida en la que no estuviera presente el globo, mi globo, ni los ideales a los que me transportaba.


Un día el globo se pinchó. Un punto insignificante, mínimo, entró a formar parte de su débil contorno y la dura realidad de que el globo, como todo en la vida, era efímero y caduco se me presentó inexorablemente en las puertas del futuro. Poco a poco el globo se fue desinflando y entonces fue cuando me fui dando cuenta con horror, con desazón, con una dolorosa mezcla de impresiones y sentimientos encontrados, de que esa realidad de la que yo quería tirar hasta acercarla a los ideales, en realidad, era un inmenso mar de mierda en el que chapoteaban casi todos, unos, hacia arriba, para salvarse, y otros, hacia abajo, para evitar que la visión de lo limpio les creara molestos problemas existenciales.

Por fortuna en aquel mar asqueroso y repulsivo brillaban, como faros que guiaban a quienes los querían ver, unos cuantos seres humanos con sus correspondientes globos, vistosos y brillantes, y con la inmensa luz cercana de su sonrisa vital en el rostro. He de decir que fueron ellos los que me ayudaron a construirme otro globo con el que poder seguir sobreviviendo.

A Alipio, Ángel, Charo, Cristina, Emma, Lucía, Mencía, Olvido, Paloma, Patricia, Raquel y Yolanda.

domingo, 10 de abril de 2011

Desnudándose




A veces sentimos la necesidad de desnudarnos. Es verdad que somos hijos de nuestra cultura, cada cual de la suya, y que ésta nos tiene ahormados con las costumbres, las ideas y los vicios que nos hemos encontrado como normales y que no hemos sometido aún a una crítica personal. Pero, aunque esto sea así, tenemos también un componente natural, escaso en comparación con el cultural, pero que afecta a aspectos decisivos de la vida cotidiana, como la búsqueda de placer, el deseo de seguridad y de tranquilidad o la necesidad de tener un espacio vital propio, que tienen su importancia y que salen a la luz de vez en cuando. Hay veces, como en Carnaval, según lo entiendo yo, en donde te apetece desnudarte el alma y sacar a la luz, aunque sea a la luz de la noche, los sentimientos ocultos, las actitudes poco actualizadas o los gestos poco frecuentados. Otras veces, lo que te apetece es desnudar el cuerpo y sentir que la Naturaleza, a través de una brisa fresca, del calor del sol o de la dulzura del agua, te acaricia la piel despertando tus zonas más sensibles y haciéndote sentir lejos de lo cotidiano, de, en cierto modo, lo ficticio. Todos los días llevamos puesto un disfraz y hay veces que necesitamos quitárnoslo. Yo creo que esto nos pasa, en una medida o en otra, a todos, aunque vete a saber.

A mí me parece que esto fue lo que le pasó ayer al PP, a través de uno de sus brazos armados, la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Este partido tiene asumido de una manera muy profunda que todo vale con tal de llegar al poder. Esto les hace a sus miembros con frecuencia tener que ponerse disfraces múltiples, variados y contradictorios porque, a pesar de lo que (no) digan o de lo que (no) piensen, están convencidos, y les da igual, de que sus fines justifican los medios que usan. Unas veces se ponen el disfraz de la derecha más o menos profunda, otras el del centro, unas veces defienden (o no atacan) a los homosexuales, otras no los dejan ser, hay días en que van contra el aborto y otros lo toleran, mienten con frecuencia, pero dicen que son los otros los que lo hacen, toleran la corrupción propia pero atacan la del adversario, hablan de libertad y se les salen de la boca las grandes palabras, pero no admiten demasiadas libertades en los demás, tienen una colección de varas de medir propia de un coleccionista y la realidad les hace tener que pasar por situaciones tan complicadas que muchas veces no saben qué disfraz elegir de entre la larguísima fila que guardan en sus lujosos armarios. Es posible que el lío mental y fáctico que tienen les haga andar pidiendo siempre a los demás la claridad de la que ellos carecen.

Lo de ayer, la manifestación de apoyo a las víctimas del terrorismo, con la petición (o la exigencia, no sé) de que ETA quede fuera de las elecciones, creo que fue para ellos un acto catártico, liberador, de reencuentro consigo mismo. Porque esto de las víctimas era la excusa, o sea, la mentira. La verdad era lo que fue, es decir, una ocasión para atacar al gobierno, particularmente a su presidente, a pesar de que es el que más éxitos ha tenido en la lucha contra el terrorismo. Y ello sin pensar, como los críos o como ellos mismos, que yendo contra el gobierno, de rebote, le daban oxígeno a ETA creando división entre las fuerzas políticas y poniendo de manifiesto con sus gritos (“¡Rubalcaba, a prisión!” vociferaban) que, para ellos, peor que ETA es el gobierno. Y allí estaban todos los principales, salvo Rajoy, aunque ya sabemos que Rajoy nunca está donde se le espera. Salieron con sus banderas con el aguilucho, sus gritos, sus crucifijos y sus caritas de satisfacción. Iban todos desnudos mostrando que sus partes íntimas son de ultraderecha. La magnitud del contento que mostraban era de al menos la mitad de la intranquilidad que provocaban en la izquierda reticente y exigente, una parte de la cual ya ha empezado a desperezarse y a preparar la salida hacia las urnas. La instalación que montaron en la Galería de Colón ha sido tan burda, tan gruesa, tan obscena y tan clara que me parece que no se va a olvidar fácilmente. Un par de desnudamientos más en público y pierden de nuevo las elecciones.

Los primeros aviones despegan de Castellón.

Por fin. Compruébalo aquí.

Pep Lladó