Las hermanas Charlotte Brontë, Emily Brontë y Anne Brontë no sólo decidieron escribir: abrieron una grieta en la historia literaria, una herida luminosa por donde comenzó a filtrarse la voz de las mujeres que hasta entonces eran leídas con sospecha, corregidas con condescendencia o directamente silenciadas. Nacidas en el aislamiento de los páramos de Yorkshire, crecieron en un entorno austero, casi inhóspito, donde la imaginación no era un lujo, sino una forma de supervivencia...
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